En estos días no se habla de otra cosa, la
nueva reforma que nuestro maravilloso gobierno quiere imponer a las escuelas,
una ley que alardea de liberal, que presume de colaborativa, que dice haberse
creado por la colaboración de AMPAs, maestros, alumnos, asociaciones
profesionales, sindicatos… curiosamente todos aquellos que salen a la calle a
protestar por la inminente llegada de dicha ley. En fin, hacienda somos todos, pero en materia de educación… cada uno barre para casa…
Por mi calidad de maestra he estudiado leyes
anteriores, unas mejores y otras peores, pero ya se sabe que es muy difícil
hacerlo a gusto de todos, sin embargo esta nueva reforma plantea un claro “dime
de que presumes y te diré de que careces”.
Empecemos por el marco en el que se
introduce, su justificación fantasiosa que no deja nada claro para aquellos que
se interesen en leerla. No hace un análisis de lo que quiere mejorar de la ley
anterior, ni explica los beneficios que
la dichosa ley proporcionará a los pobres alumnos víctimas de dicho
experimento.
Voy a destacar lo que a mi juicio considero
una serie de barbaries e incongruencias que la ley plantea una tras otra a lo
largo de su redacción.
Es imposible que no llame la atención en
carácter partidista, que refleja únicamente las necesidades de un porcentaje de
la población. Una ley educativa basada en los ideales del partido de turno, que
a través del elemento más peligroso de todos, la educación, pretende imponer sus creencias y lo que a su
forma de pensar es mejor para todos, dejando de lado un pensamiento crítico del
resto de ciudadanos. Impone una educación conservadora, que deja de lado la
educación de lxs ciudadanxs y eliminando el estudio de cualquier tema que pueda
dar pié a debate, dejando así de lado la creación de un pensamiento crítico.
Esta ley, busca poner a la educación al
servicio de la economía, creando máquinas al servicio del mercado, asumiendo
como prioridad de dicha ley el aumento de la competitividad económica para la
mejora del país. Elimina la formación de la persona, de sus experiencias fuera
del aula, justificando de este modo los recientes recortes en educación,
destinados a becas, recursos…
Primacía de centros de excelencia, premiando
a aquellos cuyas medias sean buenas y castigando a aquellos centros que tengan
unos informes por debajo de la media, sin tener en cuenta las características
propias del centro y su entorno. Además de este drástico recorte hacia los
centros desfavorecidos, se les quita competencias a cada Comunidad Autónoma,
dejando la educación en manos del Gobierno.
Podría seguir sacando incongruencias de la
dichosa ley Wert, pero la red está llena de múltiples ideas sobre ella,
diversas críticas y comparaciones que dejan a cada uno la posibilidad de echar
mano de su pensamiento crítico y valorarla.

